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Restaurante

Espacio exterior

Es un espacio que no se corresponde exactamente con lo que podríamos denominar terraza, una especie de “patio andaluz” evolucionado, un jardín botánico convenientemente climatizado que cuenta con varias mesas colectivas, donde compartir momentos de ocio, viendo pasar en directo el sosegado transcurrir de la vida en el centro social y comercial de la capital.

Barra - Gastrobar - Parrilla

Traspasamos el umbral de nuestro “espacio exterior” y accedemos a una zona interior definida por un espacio eminentemente “gastro”. Una barra longitudinal rematada a su término con una impresionante zona de plancha-parrilla “showcooking”, que precede a un ambiente contiguo y diáfano, habilitado con mesas donde disfrutar de un estupendo picoteo, de una hamburguesa (míticas en Lucio Asador Gastrobar) o de una parrillada de carne o de verduras… la barra, como de costumbre, es una auténtica fantasías de tapas, pinchos y cazuelitas, además de un hervidero de la vida social palentina. Todo un abanico de referencias de la Ribera del Duero y de las principales D.O. para satisfacer los paladares más sibaritas, que además se pueden degustar por copas o por botellas completas.

En los muros de este espacio, podemos empezar a contemplar parte de las joyas de la colección artística que Lucio atesora con auténtica devoción, obras de pintores consagrados (la mayor parte de ellos locales) como Álvaro Reja, Félix de la Vega o Capel, entre otros…

Comedor principal

De estilo clásico, techos altos, lámparas de cristal de roca y pavimento ajedrezado, este coqueto comedor con capacidad para 30 personas, es un espacio reformado que anteriormente perteneció al extinto Hotel Samaria, situado en el pasado en el local que actualmente ocupa Lucio Asador Gastrobar, un lugar decorado con gusto y armonía que contribuirá a que el tiempo pase más despacio cuando lo habites, un espacio, en definitiva, perfecto para una comida de negocios, una reunión familiar o una velada romántica.

Pasillo del arte

Un espacio largo y estrecho, singular donde los haya y alejado del “ajetreo” cotidiano de la barra, ¡qué es una auténtica pinacoteca! Un lugar donde perderte al abrigo de un buen vino o una buena conversación, olvidando el “tic tac” del reloj… y si aparece el apetito, un lugar donde improvisar una cena informal o un picoteo.